Desde el día que compré mi vuelo a Melbourne, tenía un objetivo claro: viajar a Filipinas. Durante mis días en Australia, con jornadas de trabajo de hasta 10 horas, lo único que me motivaba era ahorrar lo suficiente para cumplir este sueño. Entre tantas cosas que Australia me enseñó, una de las más importantes fue que si realmente quería algo, no había razón para no hacerlo sola.
Un día, al teléfono con una amiga que sabía cuánto deseaba este viaje, compré el billete. Ambas gritamos y lloramos de emoción. Aunque normalmente soy muy organizada, este viaje fue diferente. Solo tenía reservado el vuelo y una expedición en barco. A una semana de partir, reservé mi primer hostal en Coron y decidí que el resto de la ruta lo planearía poco a poco, dependiendo del tiempo (ya que me fui en época húmeda) y de cómo me sintiera en cada lugar, ya que fue el primer viaje viajando sola.
El 19 de junio cogí ese avión, dejando atrás Australia entre lágrimas de nostalgia, emoción y un poco de miedo pero sabiendo que Filipinas iba a ser un sueño para mí.
Ruta por Filipinas en 12 días
Coron (2 días)
Comencé mi aventura volando de Manila a Coron, y dos días fueron suficientes para que este lugar me robara el corazón. Kayangan Lake, Sunset Beach y Las Islas de Coral fueron los puntos destacados de mi visita, que reservé a través de GetYourGuide. Cada uno de estos lugares tiene su propia magia, desde aguas cristalinas hasta paisajes que parecen sacados de un sueño.
El pueblo de Coron es encantador en su sencillez. Aunque pequeño y poco desarrollado, con servicios básicos limitados, esto forma parte de su atractivo. Aquí no encontrarás grandes supermercados ni una oferta gastronómica extensa, pero ese ambiente rústico te conecta con la esencia del lugar y su autenticidad.

Expedición a El Nido (3 días)
Esta aventura fue, sin duda, la más especial de todo el viaje. Pasé tres días y dos noches explorando las islas con Tropical Paradise, una experiencia que superó todas mis expectativas. Durante el día, nos sumergíamos en aguas cristalinas para hacer snorkel en arrecifes llenos de vida, remábamos en kayak junto a tortugas marinas y descubríamos playas desiertas de una belleza indescriptible. Por la noche, dormíamos en cabañas junto al mar, escuchando el suave vaivén de las olas.

También visitamos un pueblo local donde nos abrieron las puertas de su escuela y compartimos momentos con los niños locales. En el barco, conocí a personas increíbles que estaban en una ruta similar a la mía, y nos encontramos en mas destinos del viaje
EL NIDO (4 DÍAS)
Pasé cinco días en este paraíso y entendí por qué es el destino estrella de Palawan. Elegí alojarme en el Frienz Hostel, un poco más caro que otros, pero ideal para conectar con viajeros gracias a su oferta de actividades y ambiente social.
Durante mi estancia, realicé los famosos tours A y C, imprescindibles para explorar los tesoros naturales de El Nido.

- Tour A: La visita al Big Lagoon en kayak fue espectacular, rodeada de aguas cristalinas y acantilados de piedra caliza. Aunque la lluvia nos acompañó en parte del recorrido, la belleza del lugar lo hizo inolvidable.
- Tour C: Igual de impresionante, con playas vírgenes, arenas blancas y paisajes que parecen sacados de una postal.

El ambiente en El Nido es acogedor y vibrante. Conocí a otros viajeros que hicieron cada día más especial y lleno de anécdotas. Por la noche, todos los bares tienen música en vivo con una mezcla de géneros que incluye bastante reguetón. Aunque es un destino económico, un consejo importante: consume siempre agua embotellada para evitar cualquier inconveniente de salud.
Mis recomendaciones en El Nido:
- Hama Coffee: Perfecto para desayunar con vistas al mar.
- Big Bad Thai Restaurant: Su pad thai es delicioso y muy asequible.
- Angel Wish: Ideal para los amantes del pescado fresco a la parrilla.
Un imperdible es el atardecer en la playa principal. Ver cómo los barcos se recortan contra una paleta de colores cálidos te deja sin palabras.

Port Barton (3 días)
Este pequeño rincón de Palawan fue una auténtica sorpresa. Mucho más tranquilo que El Nido, Port Barton es el lugar perfecto para desconectar y recargar energías. Aquí disfruté de un masaje frente al mar y de uno de los atardeceres más mágicos de mi vida, con colores que parecían pintados a mano.
Durante mi estancia, alquilamos una moto para explorar playas cercanas como Palm Beach y White Beach, auténticas joyas donde el tiempo parecía detenerse. Pasear por estos lugares me permitió conectar con la serenidad del entorno y la naturaleza.

Para comer, mi recomendación es el Barton Bistro: con vistas al mar, es ideal para disfrutar de una cena deliciosa mientras ves cómo el sol se esconde en el horizonte.
Aunque me habría encantado visitar otros destinos como Siargao o Bohol, el tiempo limitado me obligó a ajustar mi itinerario. Port Barton fue el lugar perfecto para terminar mi aventura en Filipinas con calma y rodeada de belleza natural.
Filipinas: magia y desafíos
Nada es perfecto, pero Filipinas se acerca bastante. Aunque la humedad es un desafío —mi pasaporte estuvo mojado varios días—, forma parte del encanto de este destino. Moverse por las islas es sorprendentemente sencillo gracias a los tuk-tuks, que además de económicos, son prácticos y una experiencia en sí misma.
Este no es un lugar para recorrer con prisas. Filipinas te invita a disfrutar a su propio ritmo, permitiendo que cada rincón te sorprenda y dejando momentos que se quedarán contigo para siempre.
Si buscas aventura, paisajes que parecen de otro mundo y una conexión auténtica con la naturaleza, Filipinas es el destino que debes poner en tu lista.
¿Está alineado con lo que buscabas? 😊


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